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Barcelona defensivo

A Luis Enrique se le leyeron los labios. “Juntos” dijo a los 13 minutos, en cuanto se empezó a quebrar el racimo que formaron sus jugadores muy cerca de Bravo. Juntos para no ceder espacios a la velocidad madridista.

También había que interceptarlos si se perdía la pelota en ataque y empezaban las carreras de Cristiano y amigos. Obedientes se los vio a Messi e Iniesta en sus cruces. Tarjetas amarillas para ambos después de sus patadas a Modric y Kroos, respectivamente. No esperaba estos detalles.

Barcelona pensó más en defenderse que en atacar. Cerrar espacios. Retroceder y amontonarse cerca del área como tantas veces le han hecho en el Camp Nou otros rivales. Escalonar marcas a Ronaldo. Y lo que más lo vendió fue la forma de usar la pelota: tenencias largas, aburridas, lentas, de espacios grandes, para quitarle ritmo al rival, al partido, no para hacer daño. Por eso Xavi de entrada, que casi no juega con Luis Enrique, y no Rakitic, titular indiscutido en este equipo. Para tocar, aunque el técnico prefiere siempre al ex-Sevilla para hacer daño al rival. Fue el partido que no queríamos ver nunca los amantes del tiqui-taca histórico de estos futbolistas únicos. Tocar para bajar intensidad. Lo digo y no me lo creo.

Real Madrid está mejor que nunca. Creciendo a pasos agigantados después de levantar la Décima. Ahí está la clave. Se sacó de encima un peso y disfruta de lo que hace. Aunque, futbolísitcamente hay muchas razones. Ancelotti tiene a una Sinfónica que está empezando a conocerse en la mitad de la cancha. El toque de Kroos, la inteligencia de Modric, las gambetas y el recorte de Isco y la calidad en la zurda de James. Se fue Xabi Alonso, pero estos jugadores pueden crear una maquinaria perfecta de jugar a la pelota.

Lo hicieron en el mejor ambiente posible. Con el Barcelona de Messi enfrente. Toque, ritmo, manejo de tiempos y explotar en velocidad a los espacios. A los 5 minutos, James buscó a Benzemá y se vio que iban a ser muy peligrosos. A los 8, taco de Marcelo y centro bajo desde la línea de fondo. A los 10, Benzema y el travesaño para evitar lo inevitable. Justo en ese momento, Luis Enrique decía “juntos” a los suyos. Ya era imposible. El Madrid había empezado a resquebrajar la armadura culé.

Barcelona disimuló con jugadas. El inmenso pase de Luis Suárez a Messi que desvió de manera genial Casillas. La mala definición de Neymar ante una aparición de Leo. O el gol en el comienzo. Esa fue la mejor forma de esconder la basura. Empezar ganando explicaría un retroceso del Barca en el campo. Que no, que ya al Barcelona se le notaban sus ganas de defenderse más que de atacar.

Siempre el Madrid dio señales de ser imparable. Piqué empezó a desbordarse y usó dos manos para bloquear pases. La primera, el árbitro no la vio, y la segunda fue penal. Cristiano marcó el empate. El partido siguió igual: los blancos queriendo imponerse, los visitantes dependiendo de jugadas de sus tres delanteros.

Pero, surgió Pepe con un cabezazo y se rompió, definitivamente, el Barca. Ya los espacios fueron más amplios y el Madrid tuvo margen para golear. Dependía de cuánto acertaran en cada contra. Messi encaró y chocó de frente, lo mismo para Suárez y para Neymar. Si antes buscaban generar algo entre los tres solos, ahora ya eran jugadas individuales de esos mismos tres protagonistas.

Y llegó el castigo para Luis Enrique. Cuando entró Rakitic y salió Xavi, el cambio al revés en su modo de pensar a este equipo, y el partido no le dio tiempo. Choque desesperado entre Iniesta y Masche por llegar al balón, mientras la Sinfónica del Madrid no podía creer el regalo y lo aprovechaba en puntitas de pie, a los toques. Isco, James, Benzemá y 3-1 concluyente para un Clásico que no tuvo paridad.

Las conclusiones se amplían. Salen de lo que sucede en el Bernabéu en ese momento. Y me pregunto para qué gastar tantos millones en Suárez, si hay un montón de agujeros que tapar defensivamente. ¿Mathieu de lateral fue buena idea? ¿Mascherano jugó dos partidos de volante y volvió a la zaga para pararse de 6? Terminó siendo el mejor de los suyos pero repasen los primeros 15 minutos y vean lo perdido que estuvo. Imposible jugar algunos ratos de volante y otros de central frente a estos rivales. En la última línea, Barcelona tiene serios problemas. Aunque solo saldrán a la luz ante rivales importantes. Pasó con PSG primero y ahora con el Madrid. Si no se acomoda, va a sufrir mucho. Aunque parece no tener solución.

El “Ole, Ole…” del Santiago Bernabeu sonó muy fuerte. Tocan los nuestros a los genios de la posesión de la pelota, que corren y no la pueden tocar. Vaya jornada para el madridismo. 3 a 1 que pudo ser goleada histórica. El tiqui-taca cambió de bando. Y si alterna con las carreras de Cristiano y, a futuro, de Bale puede ser un equipo de otra dimensión. El toque de Isco, James y Kroos y la velocidad de los más Galácticos. ¿Será?

La temporada recién empieza y los equipos nunca terminan como empiezan. Hay tiempo para verlos crecer, pero si repiten lo de este Clásico, el Barca verá de brazos cruzados los festejos del Madrid. Salvo que Messi tenga algo más para decir...

Por Ariel Rodríguez para GOAL.com

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